Jornada laboral de 40 horas en México: qué aprobó el Senado y cómo prepararse
Los puntos clave y la ruta operativa para anticipar cambios en turnos y cumplimiento hacia la reducción de 48 a 40 hrs.
El Senado aprobó una reforma que impulsa la reducción de la jornada laboral hacia 40 horas semanales. Sin embargo, el proceso legislativo aún debe concluir antes de que se convierta en una obligación general para las empresas.
Pero más allá del anuncio, lo importante es entender qué significa.
Reducir ocho horas a la semana no implica reducir metas, producción ni compromisos comerciales. Las organizaciones seguirán teniendo los mismos objetivos, los mismos clientes y las mismas exigencias operativas, solo que ahora deberán cumplirlos en menos tiempo por colaborador.
Esto impactará directamente en:
Esto impactará directamente en:
- La planeación de turnos.
- La estructura de las plantillas laborales.
- El costo por hora trabajada.
- La productividad operativa.
- Los esquemas de horas extra.
- La actualización de contratos y políticas internas.
Para muchas empresas —especialmente en sectores con operación continua, manufactura, logística, retail o servicios— el modelo actual está diseñado sobre jornadas de 48 horas. Ajustarlo implicará revisar procesos, redistribuir cargas de trabajo e incluso evaluar si será necesario contratar más personal para cubrir la operación.
Además, la implementación será gradual, lo que abre una ventana estratégica: las empresas que se preparen desde ahora podrán hacer ajustes progresivos, sin improvisaciones ni impactos financieros inesperados.
La reforma no es solo un cambio en la ley; es un cambio en la forma en que se organiza el trabajo en México. Y quien no lo planifique con anticipación, lo terminará resolviendo bajo presión.
Qué aprobó el Senado y qué NO significa todavía
Lo aprobado en el Senado es una reforma constitucional orientada a avanzar hacia la reducción de jornada. Al tratarse de un cambio constitucional, todavía debe completar su ruta legislativa:
- Revisión y votación en la Cámara de Diputados
- Aprobación posterior dentro del proceso constitucional correspondiente
- Publicación y reglas de transición que aterricen la implementación
Dicho de manera simple: hay un avance formal, pero no es todavía una obligación vigente para todas las empresas.
La idea de gradualidad en la Jornada Laboral
En la cobertura pública se ha hablado de una implementación gradual hacia la jornada laboral de 40 horas. Ese concepto es relevante porque abre una ventana para que las empresas hagan lo correcto: planear por etapas.
Aquí conviene ser precisos: aunque se han difundido rutas y calendarios tentativos, cualquier cronograma debe tratarse como referencial hasta que concluya el proceso legislativo y quede publicado con transitorios finales.
La recomendación práctica para empresas es trabajar con rangos y escenarios (por ejemplo: reducción por etapas) y tener listas las palancas operativas para ajustar cuando haya definición final.
Donde se vuelve “real” para una empresa: los puntos que suelen generar fricción
La reducción de jornada no suele fallar por desconocimiento de la norma, sino por implementación. Estos son los frentes donde normalmente aparecen riesgos:
A) Turnos, cobertura y continuidad operativa
En manufactura, logística, retail, servicios 24/7 o áreas con picos de demanda, el ajuste de horas puede presionar la cobertura. La pregunta clave deja de ser “¿cuántas horas?” y se convierte en “¿cómo sostengo el servicio con el mismo estándar?”
B) Carga de trabajo y productividad por turno
Reducir horas sin revisar procesos puede provocar dos efectos no deseados: trabajo acumulado que termina “saliendo” en horas extra o desgaste que reduce desempeño. Prepararse implica revisar cuellos de botella, tiempos muertos y tareas no críticas.
C) Control de asistencia, evidencias y políticas internas
Cuando un cambio de jornada avanza, suelen actualizarse los criterios de auditoría interna y la necesidad de contar con evidencia clara: registros, reglas de horas extra, descansos, tolerancias y documentación coherente con lo que realmente ocurre.
D) Costos laborales y estructura de plantilla
La transición puede resolverse de formas distintas según industria: rediseño de turnos, contratación focalizada, reasignación de roles, o combinaciones. Sin números y escenarios comparables, la decisión se vuelve reactiva.
Qué conviene hacer desde ahora para no improvisar después
Independientemente de la fecha exacta de implementación, hay acciones que generan valor inmediato porque ordenan la operación y reducen riesgo:
1) Medir la jornada real
- Horas efectivas por área y puesto
- Patrones de tiempo extra (dónde, cuándo, por qué)
- Rotaciones, descansos reales y variaciones por sitio
- Picos de demanda y ventanas críticas
Esto crea una línea base objetiva: sin ella, cualquier rediseño de turnos es un supuesto.
2) Construir escenarios operativos comparables
Un enfoque profesional es modelar 2–3 escenarios con el mismo criterio:
- cobertura vs. capacidad
- costos vs. riesgo de incumplimiento
- impacto en productividad y en supervisión
- tiempo de implementación (qué se puede hacer rápido vs. qué requiere meses)
Con esto, la organización decide con datos, no con urgencias.
3) Alinear políticas y controles con la realidad de la operación
Antes de que el cambio sea definitivo, conviene revisar:
- políticas de jornada y descansos
- control de asistencia y trazabilidad
- reglas y autorizaciones de tiempo extraordinario
- consistencia entre contratos, prácticas y registros
Este trabajo reduce fricción y evita que el “cambio de jornada” destape problemas históricos.
4) Definir una hoja de ruta por etapas
Aunque la reducción sea gradual, el proyecto debe tener:
- responsables claros (operación, RH, legal/compliance)
- pilotos por área
- capacitación a mandos (quienes ejecutan el día a día)
- comunicación interna para evitar interpretaciones distintas por equipo
Cómo aterriza esto en una solución real (sin promesas vacías)
La transición hacia una jornada laboral de 40 horas puede implicar ajustes en la estructura de plantilla, especialmente en sectores con operación continua o alta demanda operativa.
En Out Helping nos especializamos en reclutamiento en alto volumen y administración de personal, lo que permite a las empresas responder con agilidad cuando requieren reforzar su equipo para mantener cobertura y continuidad operativa.
Podemos apoyar en:
- reclutamiento y contratación de personal adicional para cubrir turnos
- administración de la plantilla completa o parte de ella
- gestión integral de nómina y control administrativo de plantilla
- gestión del ciclo de vida del personal incorporado, desde el reclutamiento hasta la desvinculación
El objetivo no es “hablar de la reforma”; es dejar lista a la operación para adaptarse con orden cuando el marco quede definido.
La jornada laboral de 40 horas debe tratarse como un cambio que impacta la organización del trabajo, no solo como una cifra. El mejor punto de partida es revisar la estructura actual de plantilla y planear de forma progresiva los ajustes necesarios conforme avance la transición hacia la jornada de 40 horas. Con esa base, la transición deja de ser reactiva y se convierte en una implementación ordenada, con continuidad operativa y cumplimiento
Implementa la jornada laboral de 40 horas con orden. En Out Helping te ayudamos a reforzar y administrar tu plantilla para mantener la continuidad operativa conforme avance la implementación gradual de la jornada de 40 horas.
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